El Cañón De Juchipila Enero/2009

Y Continuan Los Milagros De La Virgen Del Espiritu Santo

Créditos: El presente texto fue publicado en el periódico "El Cañón de Juchipila" en su edición enero/2009

Y CONTINÚAN LOS MILAGROS DE LA VIRGEN DEL ESPÍRITU SANTO

RAÚL LÓPEZ ROBLES

Si al mediar el siglo XVI, recién traída a estas tierras la primera imagen cristiana (la Virgen del Espíritu Santo), hizo el primer milagro salvando a una mujer a punto de morir a ruego de ésta por algunos compromisos no cumplidos aún, suplicándole que en cuanto saldara todos sus pendientes estaría a su disposición cuando Ella lo determinara, cosa que sucedió así según versa en la historia de los orígenes del establecimiento de los españoles en esta población de Juchipila; imagen que había sido colocada en la improvisada capilla del convento de San Francisco de Asís. Por ello esta Virgen fue erigida Patrona de los fieles católicos de esta ciudad. Quizá resulte inverosímil para quienes no están muy convencidos de los milagros no tan evidentes a los ojos y a la razón de una parte de la gente, sin embargo el caso es que recientemente la Virgen del Espíritu Santo acaba de consolidar un acto de fe a través de un suceso que, manejado a la luz de la razón, no se le encuentra tan fácilmente una explicación en el campo de la lógica, por lo siguiente:

Resulta que en la ciudad de Portland, en el estado de Oregon de los Estados Unidos, una niña cuyo nombre es Isabella, de seis años de edad, le empezaron a brotar en las piernitas y en otras partes de su cuerpo, marcadísimos moretones, lo que ocasionó alarma en sus padres y abuelos.

El señor David Brown y la señora Jacqueline Tamez, padres de la niña Isabella, sin perder tiempo acudieron con el médico pediatra para que diagnosticara el problema. A mi ver, no había ninguna duda: Leucemia.

No obstante el tratamiento dado a la niña por el pediatra, los moretes continuaron brotando en su cuerpo y los glóbulos blancos sanguíneos demasiado bajos, orillando al médico a ordenarle una transfusión de sangre. La trajeron de uno a otro y otros más hospitales en busca de su curación.

En la ciudad de Portland la revisan en un hospital especial para niños con cáncer. En Donrbecker fue hospitalizada, encontrándole dos tipos de Leucemias. Esto sucedió el 23 de diciembre de 2007 a junio de 2008, bajo el tratamiento de quimioterapia, con un pronóstico sumamente desalentador de que solamente un transplante podría salvarla. A pesar de que se encontró donador, o, mejor dicho, donadores hispanos, en las pruebas que se le hicieron a la enfermita, desgraciadamente no hubo compatibilidad en la mayoría de los componentes de sangre.

En junio de 2008 se programó un donador de cordón umbilical, donado en Europa.

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El abuelo de la niña, encontrándose aún en Portland, habló a su hijo Jaime a eso de las siete de la mañana para hacerle una encomienda: justamente, el hijo tenía que estar al siguiente día en la ciudad de Zacatecas por haberse inscrito en un concurso convocado por la Junta Estatal de Caminos. El papá no sabía nada de esto. La encomienda era la siguiente: llevar al templo de Juchipila una fotografía, la más reciente que tuviera de la niña Isabella, envuelta en gasa blanca, y la colocara al pie de la imagen de una Virgen que está entrando al templo por la puerta principal, más o menos a la mitad y a mano izquierda. Pero antes lleve la foto al sacerdote para que la bendiga. Esta encomienda obedece a que el abuelo de la niña tuvo una visión en la que vio al frente, en el altar mayor del templo, una Virgen vestida de blanco, quien le requirió tal encomienda.

Debo aclarar que hacía tiempo no estaban en contacto padre e hijo, y coincidentemente el hijo viajaría al siguiente día de Guadalajara a Zacatecas, siendo obligado su paso por Juchipila por haber tenido ya comprado el boleto de viajero por esta vía. Cedo la voz al ingeniero Jaime Tamez: “En cumplimiento de la encomienda de mi padre, bajé del camión en esta ciudad de Juchipila. Me dirigí inmediatamente al templo preguntando su ubicación. No fue difícil llegar a él. Entré. Busqué agua bendita; no encontré por ningún lado. Le mostré a la Virgen la fotografía de Isabella. Recé unos instantes. Busqué un sacerdote y corrí con la misma suerte que con el agua bendita: no lo encontré. Salí del templo y pregunté por él. Me dijeron que lo buscara por el callejón que limita al curato, del mercado. Toqué la puerta que da acceso al curato. Le platiqué la encomienda que traía de mi padre. Se disculpó por ser la hora de su descanso. Por suerte salió otro sacerdote presentándose conmigo como el padre Miguel, teniéndome paciencia en mi relato. Le solicité que por favor no retiraran la fotografía de mi sobrina Isabella del pequeño altar de la Virgen de Guadalupe, No sólo me escuchó, sino además dijo que en esos momentos salía para el Ranchito a oficiar una misa y en seguida tenía otra en el templo parroquial en el que nos encontrábamos, y en las dos pediría por la salud de mi sobrina. Era domingo y el transplante de cordón umbilical a Isabella sería el siguiente día, lunes.”

A decir del ingeniero Jaime Tamez, tío de la niña, ese domingo era día de la Santísima Trinidad. Antes de despedirse del padre Miguel hablaron de la equidistancia entre Juchipila, Zapopan y San Juan de los Lagos, formando un Triángulo entre estas tres poblaciones: Zapopan, Juchipila y San Juan de los Lagos.

Para el ingeniero el milagro de la Virgen del Espíritu Santo, inicia con la visión de su padre, puesto que habiendo 5000 kilómetros que separan a Portland, Oregon, de Juchipila, en su visión se hace presente la Virgen nada menos que un día antes del 19, fecha en la que estaba programado el transplante. Y añade que la familia conoce a un sacerdote desde cuando éste estudiaba en el seminario; y a la fecha se han seguido frecuentando ininterrumpidamente, convivencia que ha motivado que su cuñado David Brown, se haya ido acercando un poco al catolicismo.

El padre John, el amigo de antaño y de ahora de la familia, prometió estar presente a las diez de la mañana de ese día 19 para bendecir el cordón umbilical antes de efectuarse el dichoso transplante. La parroquia del sacerdote amigo está a hora y media del hospital en el que se llevaría a cabo la operación, parroquia San Jaime de Slsamenia, Oregon. Pero se presentó un lamentable accidente (todos los accidentes son lamentables) en que murió una persona, siendo invitado el sacerdote a prestar auxilio espiritual a la familia; no sin antes hablar a David Brown y a Jacqueline Tamez, presentándoles sus disculpas por no poder estar presente a la hora del transplante y bendecir el cordón umbilical tal como lo había prometido.

Increíblemente, al momento en que David cuelga el teléfono, casi de manera simultánea, se presenta a las puertas del hospital una persona a quien, al recibirla David en la puerta, ve, con estupefacción, que se trata de un sacerdote desconocido para la familia. El ingeniero Jaime dice: “Mi cuñado, atónito, le preguntó qué se le ofrecía; el padre contestó que estaba ahí porque presintió algo raro, como una necesidad interior de que ahí sería requerido.

Destrozada moralmente, Jacqueline había fijado en la puerta del quirófano donde sería intervenida su hijita Isabella, el dibujo de un angelito con la siguiente leyenda: “Rueguen por mí.”

Al ver el dibujo y luego de que leyó la inscripción, el padre se dijo a sí mismo: “No me equivoqué, aquí es donde el Señor requirió de mi presencia.”

Mi hermana lloraba inconsolablemente. Mi cuñado, frío, sajón a fin, ante semejante cuadro horrorosamente depresivo, no pudiendo contenerse, rompió su silencio y lloró tan angustiadamente que las lágrimas se le derramaron también.”

Por lo pronto, los padres de Isabella pensaron que el padre John había enviado a aquel sacerdote. Pero no era así, se trataba de un sacerdote desconocido tanto para la familia afligida, como para el padre John; él sí, amigo familiar desde hacía bastante tiempo atrás; y hay que considerar que en Estados Unidos no tan fácilmente se consigue un sacerdote católico.

La familia de Isabella tiene la creencia plena que fue la Virgen del Espíritu Santo de Juchipila, quien inspiró a aquel buen sacerdote para que fuese al hospital. Una razón más para que desde ese entonces, se haya hecho la familia entera, fervorosamente devota de esta Virgen, incluyendo a David Brown, que hasta antes de la enfermedad de su hija, era ajeno a toda creencia religiosa.

En una manifestación de gratitud por este tangible milagro, la familia completa vino en septiembre de 2008 a conocer y a dar gracias a la Virgen del Espíritu Santo de Juchipila. Fundamentando su creencia en el hecho de que recibido el transplante, el organismo de Isabella lo rechazó. Lo que motivó a David Brown a que, dejando atrás su ateísmo, regresara a Juchipila a postrarse ante la hornacina de la imagen en bulto de la Virgen del Espíritu Santo, y rogarle intercediera por su hija. Buscando, a la vez, al padre Miguel para saludarlo y ponerlo al tanto de lo que estaba sucediendo con el cuerpo de Isabella que seguía rechazando el transplante. En tanto, la familia no se daba tregua en su llorar pensando que la niña moriría.

Uno de los pedimentos de David Brown al padre Miguel, fue que hablara con Jacqueline Tamez, afligidísima madre de la niña, aunque fuese por vía telefónica, con el fin de tranquilizarla un poco. El sacerdote accedió de buena manera; y Jacqueline, a petición del padre Miguel, acercó a la niña al teléfono para que recibiera la bendición del Señor.

En el amanecer del siguiente día, Isabella era otra niña: hablaba, caminaba; en su rostro dibujábase la alegría. En fin, tuvo un cambio completo inesperado.

Una amiga íntima de Jacqueline, Chayane, por nombre, tiene un hijo, Itan. Al darse cuenta el niño de que algo sucedía a la amiga de su mamá, preguntó qué podía hacer por Isabella, luego de quedar enterado de lo que estaba ocurriendo. En respuesta, la madre sugirió a su hijo: “Reza a tu Ángel de la Guarda por su salud.” Al día siguiente, muy temprano, el niño toca la puerta de la recámara de su madre, comentándole que su Ángel de la Guarda habíale dicho que Isabella iba a estar bien; y que el Ángel de esta niña era Santa Catalina de Siena. Y, precisamente, y por mera casualidad, en ese día, figuraba Santa Catalina en el santoral.

A la fecha, la familia toda de Isabella está totalmente convencida, sin concebir la menor duda, de que todos estos acontecimientos que han trastornado el estado de salud y de ánimo de todos ellos por la leucemia doble de la niña, los cuales han ido teniendo una respuesta favorable a partir de la visión del abuelo. El desenlace de lo que se veía venir como una inminente tragedia, finalmente hubo un vuelco tan satisfactorio que lo atribuyen a la obra y gracia de la Virgen del Espíritu Santo de Juchipila, la que, encadenando un milagro tras otro, la niña se ha mantenido con vida y en buen estado anímico de seguir viviendo.

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